
Suim
En una de esas callecitas mágicas de esta ciudad llamada Buenos Aires la fragancia de la noche porteña sabe a árboles de tilo, sumándole el misterio de la oscuridad fresca de verano y la particular escena de esta particular callecita que ha perdido el tren del tiempo; alguien, vaya a saberse quien no le dio más cuerda al reloj de su calle y el gran reloj dejó de marcarle el tiempo, la arquitectura ayudada mucho por mi imaginación creen saber que esta particular callecita porteña a dejado los cambios de la modernidad en los veinte o mucho antes.
Como toda madre bien a preservado a estos pasajes, que son en realidad paraísos perdidos de aproximadamente ciento cincuenta metros, paredes grandes y esculpidas, rejas que han soportado los golpes de algún viejo herrero que tenía el talento seguramente de lo que hoy llamamos un artista vanguardista, recorriendo con la mente las vueltas de la reja empiezo a soñar despierto al mirar más allá con mente viajado por el tiempo y se disipa, veo a una pareja que camina muy elegantemente; con gestos, vestimenta, de esos añejos años y así despacio por al lado de ellos pasa un gran auto blanco de la época, vuelvo en si y continuo deslumbrándome con este maravilloso paraíso. Siguiendo con el relato en la esquina hay un ristorante, de este lado de la reja la callecita que tendrá seis pasos de los míos y una vereda a cada ladera que serviría para mí, tan solo, para jugar al pan y queso; todo esto nos conduce al teatro de la piedad, su nombre grabado en un mármol blanco con las letras en dorado.
Faltaba más, me encamine hacía la otra esquina que dobla en codo hacía mí derecha y volví a transportarme mil años en el pensamiento y vaya a saber cuantos más en el tiempo, todo preservaba la antigua arquitectura, ahí en ese recodo encontré al menos tres caserones con porche a dos columnas rascacielos y cilíndricas, los ventanales, angostos, a dos solapas, pero altos en los cuales la vista los trepaba como si estuviera siguiendo a una caravana de hormigas, así pude descubrir nuevamente sobre mi derecha los faroles amurados a las paredes continuas que las oscuridad mezclaba los balcones, con las puertas de madera y de más ventanas, estos faroles en forma de u imprenta al revés que en sus puntas llevaban una tulipa blanca con volados que desprendía una luz amarillenta que hacia de este paisaje real una verdadera puesta en escena, el borde de la tulipa fue tan bien logrado que parecía haberse contagiado de los repulges de empanada que escuchaba en los 25 de mayo, a los vendedores que anunciaban más o menos así ¡ empanadas calientes para los viejos sin dientes!.
Las conversaciones con las nuevas almas creaban y asentaban una nueva amistad que surgía a partir de la bruja Buenos Aires que nos hechizo con buenas brujerías para a la espera de la hora llegada donde Ale iba a tocar junto a Atar Átomos.
Teníamos las entradas en la mano, la agitación, la expectativa me abrió bien los ojos, me encontraba frente al teatro amuchados entre desconocidos y dando el paso a novia y a las chicas para que ninguna se quedara de regazo en la cola y con ninguna mano intrusa ahí tampoco, el teatro realmente parecía el corazón de esa ciudad que tanto habíamos adorado, le di la entrada a boletero esperando que me la devuelva la tomé y me aproxime a la escalera que bajaba en forma de escalera caracol, la escalera poseía los peldaños erosionados por las pisadas de los cotidianos y remotos errantes de lugares mágicos, eran varios escalones que nos conducían a un viejo suburbio, bastante oscuro se encontraba el lugar, las paredes vestían ladrillos de iglesia barnizados, el suelo al principio era alfombrado donde habitaban algunas sillas y también una especie de gradas para poder sentarse, las bandas pasaron y llegó lo esperado he inspirado, sentados emocionados por la expectativa y porque Átomos ya sonaban muy bien, el cuerpo, mi cuerpo sentía la armonía de la música que recorría mis venas, mi cuerpo era un diapasón con vida, ahí me tomé de mi pareja y pasó lo siguiente, lo pesque a Ale, fue un instante que duro miles de segundos:
El que ya se había tranquilizado tan solo un poco, achino aún más sus ojos, sus manos viajaban por los acordes conociéndolos tanto como a su guitarra, pero pude verme en él, su mirada primero vio el pogo, después se acercó a los rulos de una mujer, viajo más y se fue hacía lo oscuro del teatro, su mirada desprendió la imaginación como a un gorrión, se fue por la puerta, sus manos tocaban aún mejor, pero esa mente recorrió a millones de kilómetros por hora toda la ciudad, vio a chicos robando, linyeras durmiendo entre cartones, parejas escondidas, en zaguanes pequeños, gurices aspirando poxirran, mujeres bellas que danzaban en su mente, trepaba árboles y de su copa se lanzaba en caída libre, los titulares de los diarios golpeaban su mente, las calles eran la distracción, entonces moebius la película de los chicos de cine hizo su aparición ahí raciono cuando había pasado lo que ellos temían y afirmaban maravillosamente “nadie puede enfrentarse al infinito sin sentir vértigo”, Ale voló más aún deleintadose como un ángel que veía la ciudad de todos los ángulos, los parques de Palermo, los trabas de la Santa Fe, los creyentes de ilusiones de San Telmo, los jóvenes haciendo seretas a sus novias frente a edificios, parejas caminado de la mano, la velocidad de su mente pasaba trágicamente por los por las pasajes que tu mente tiene ahora, una palabra lo hizo racionar
-. ¿Chino una más?, todo volvió para atrás San Telmo, las parejas, Santa Fe, los trabas, la manos, moebius, las copas de los árboles ahora llega hasta el pie las bellas mujeres, el proxiran, los trágicos anunciados amarillentos, los zaguanes, las parejas, la puerta del teatro, los rulos, el pogo y SUIM,
-. Vamos por una más..Grito Ale.., ya estaba de vuelta.
SUIM
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